viernes, 20 de marzo de 2020

La Educación Superior en los tiempos del Coronavirus

¿Cómo hacer para que nada cambie, cuando todo cambia? Ese es el desafío pedagógico que hoy enfrenta la SAUMB. Cuarenta años de trayectoria en formación, capacitación y actualización en Ultrasonografía, han posicionado a esta Sociedad como líder Latinoamericano en Educación Médica Continua (EMC), dentro del campo de la Ecografía y Doppler. En estas cuatro décadas, a los iniciales, y ya clásicos, cursos anuales en la sede de Buenos Aires, se le sumaron los cursos en las provincias, los intensivos monotemáticos e intensivos de verano, los anuales con modalidad mensual, los e-learning y las colaboraciones del cuerpo docente en actividades de enseñanza aprendizaje alrededor del mundo. En la incansable tarea de aumentar y mejorar la oferta académica, desde 2018 se trabaja en el proyecto de Maestría en Ultrasonografía en Ginecología y en Medicina Fetal de la Universidad Nacional de La Plata y SAUMB. Todo iba bien hasta que apareció el COVID-19 y obligó a repensar, al menos temporal y parcialmente, la actividad de la institución. Las necesidades de EMC se mantienen intactas pero el aislamiento, al cual obliga la pandemia, impide el normal desarrollo de las clases presenciales. El e-learning no sufre cambios, ¿entonces “convertimos” todo a e-learning? Una pregunta que ilustra el concepto de pensamiento mágico. En cambio, la pregunta inicial remite al concepto de pensamiento crítico. La planificación de cursos, la planificación de clases, los objetivos, los destinatarios, las técnicas didácticas, los recursos y muchas otras variables no se pueden simplemente “convertir” de opción presencial a opción a distancia. Tampoco se pueden cancelar los cursos hasta que la enfermedad desaparezca. Se planteó un problema y se buscaron soluciones a través del método ensayo error. Solo se suspendieron las clases durante una semana. Fueron siete intensos días en los cuales se probaron tecnologías de la información y comunicación (TIC), algunas específicamente diseñadas para la educación a distancia y otras con fines no educativos. Se hicieron ensayos con WhatsApp, Youtube, Skype, Webex, Zoom y otros programas. Los criterios de inclusión eran: una TIC amigable que posibilitara una comunicación sincrónica, para una exposición dialogada, donde se pudiera compartir un ppt y se dispusiera de un pizarrón, con el objetivo de simular las condiciones de una clase presencial. O sea, todos reunidos (virtualmente) en un lugar, a la misma hora, con un docente que dicta una clase e incentiva la participación de los estudiantes, los pueden preguntar libremente, discutir, recibir una respuesta, repreguntar y hasta plantear un ejemplo escribiendo a mano. Nada más, nada menos. La diferencia puede parecer sutil pero no lo es. En esta situación planteada, la TIC es solo un medio y no un entorno como ocurre en el e-learning. Un medio que transitoriamente simula una clase presencial, con los alcances y limitaciones que la presencialidad impone. Una solución creativa, aunque paliativa, cuyo éxito está por verse. Antonio Terrones Presidente de la SAUMB

martes, 20 de agosto de 2019